Ricardo Barragán Alonso: artista plástico caleño de metal, pintura y vitrales

Ricardo Barragán Alonso

Ricardo Barragán Alonso (nacido en 1975) es un artista plástico caleño, creador de esculturas, pinturas y vitrales. Nacido y criado en Cali, Colombia, reside y trabaja actualmente en su ciudad, donde ha consolidado su trayectoria artística. Estudió Artes Plásticas en IndeArte y Administración de Empresas en el Centro Colombiano, y hoy dedica el 100% de su tiempo a la creación artística.

Ricardo Barragán Alonso es un artista plástico caleño que ha construido una obra profunda y muy personal a partir del metal, la chatarra y la pintura, convertidos en esculturas y cuadros que hablan de la mente, el alma, el dolor y la calma interior. Administrador de empresas de profesión, desarrolló gran parte de su trabajo artístico en la empresa familiar Fundicol SAS, donde convivió durante más de 27 años con hornos a 1600 °C, residuos de fundición y piezas metálicas que se transformaron en materia prima para su lenguaje visual.​

Ricardo Barragán Alonso el artista y su universo interior

En el portafolio, Ricardo Barragán Alonso se presenta como artista plástico y administrador de empresas en Cali, subrayando que su obra nace directamente de su experiencia vital en la fundición familiar. Allí, entre acero fundido, tubos, palas, herraduras y desechos industriales, empezó a expresar su inconformidad, cansancio, soledad y alegría, tanto con su mundo interior como con el entorno que lo rodea.​

A través de cuadros abstractos y esculturas en chatarra ha logrado piezas únicas e irrepetibles, fruto de un “encierro consigo mismo” que no dejó liberarse al mundo en su momento, pero que ahora se materializa en obras que buscan despertar emociones profundas en el espectador. Su intención declarada es que cada persona frente a sus obras estimule los sentidos y tenga vivencias únicas, conectando con historias y sensaciones en lo más íntimo del ser.​

Escultura en metal: del desecho a la metáfora

Una parte fundamental de la obra de Ricardo Barragán Alonso está hecha en metal: acero fundido, palas usadas, tubos, retales de metales, exhostos de carro, herraduras y desechos de fundición se convierten en esculturas cargadas de simbolismo. El propio artista señala que algunas de sus piezas nacen directamente en la fundición, donde el calor y el material derretido a 1600 °C logran “lo inimaginable e inalcanzable”, dando forma a estructuras que no podrían repetirse exactamente igual.​

Entre sus obras escultóricas destaca “Autorretrato, máscara camino de vidas pasadas” (2025), realizada en acero fundido, varillas y herraduras, con dimensiones de 140 x 65 x 40 cm. En esta pieza reflexiona sobre cómo, a lo largo de la vida, con sus subidas y bajadas, las personas se aferran a máscaras en cada etapa o proceso, cambiando su valor y su manera de presentarse ante el mundo.​

Otra escultura significativa es “Cómo me dueles Colombia” (2023), creada con palas usadas, cuchara, tenedor, herraduras y desechos de fundición, de 50 cm de alto por 30 cm de ancho. A través de estos elementos, generalmente asociados al trabajo del campo, el artista expresa el dolor por la vulnerabilidad de quienes laboran la tierra y soportan todo tipo de abusos.​

En “Brujo chamánico” (2020), construida con exhosto de carro, láminas, desechos de fundición, plumas y herradura, de aproximadamente 1 metro de alto por 50 cm de ancho, Barragán alude a la necesidad de guía espiritual que muchas personas experimentan. El texto que acompaña la obra menciona horóscopos, baños de limpieza, lectura de mano y señales para encontrar de nuevo el camino, anclando la pieza a la búsqueda de respuestas más allá de lo racional.​

Las esculturas tituladas “De frente pero con dolor al desnudo 1 y 2” (2016), realizadas con tubos, retales de metales y fundición de hierro, de 1 metro de alto por 60 cm de ancho cada una, exploran momentos en los que la persona no se soporta ni mental ni físicamente, alcanzando una insatisfacción total. Estas piezas, hechas con materiales duros y pesados, se convierten en metáforas visibles de estados emocionales intensos.​

Pintura: mente, alma y emociones en color

Además de su trabajo escultórico, Ricardo Barragán Alonso desarrolla una amplia serie de cuadros en los que emplea óleo, pintura de aceite, marcadores y, en algunos casos, aerosol, sobre lienzo o lámina de MDF. Estas obras abordan de manera recurrente el mundo interior: el ruido mental, el dolor del alma, la búsqueda de calma y la necesidad de una luz que ayude a seguir adelante.​

En “En armonía con el cielo” (2024), realizada con pintura al óleo, aerosol y marcadores sobre MDF, de 122 x 92 cm, el artista se refiere a esos momentos en los que “todo se alinea” y se alcanza un éxtasis total de felicidad. La obra sugiere una sensación de equilibrio entre lo terrenal y lo espiritual, donde el color y la composición reflejan una pausa luminosa en medio del caos.​

La pieza “Grito de dolor, cómo me duele el alma” (2023), también en pintura de aceite, óleos y marcadores sobre MDF de 122 x 92 cm, expresa la imposibilidad de exteriorizar un dolor profundo que, al quedarse guardado, convierte la vida en algo infeliz. Aquí el gesto pictórico y el título funcionan como catarsis, permitiendo que el sufrimiento se haga visible.​

En “Pensamientos de una vida en calma” (2021), ejecutada con pintura de aceite, óleos y marcadores sobre MDF de 122 x 92 cm, Ricardo Barragán Alonso apunta a la idea de que hay días en los que “no piensa y todo fluye mejor”. La obra parece explorar el contraste entre la agitación mental y los momentos en que la mente se aquieta, dejando espacio para la serenidad.​

Cuadros como “No sé si es mi mente o mi alma” (2018) y “Pensamientos en contra vida” (2018), ambos en técnica combinada sobre MDF, profundizan en la tensión entre pensamientos y emociones. En el primero, el artista se pregunta si hay diferencia entre la voz de la mente y la del alma, invitando al espectador a reflexionar sobre su propio diálogo interno. En el segundo, habla de cómo el orgullo, el egoísmo y la resistencia al cambio pueden convertir la vida en un caos cuando se ponen en contra de todo.​

Obras anteriores como “Flores con neblina” (2014), “A veces, solo necesito un poco de luz en mi mente” (2014), “La noche en mi jardín” (2013) y “Sagrada lluvia” muestran una sensibilidad hacia el paisaje, el campo, la noche y la lluvia como escenarios simbólicos. En “Flores con neblina”, el artista señala que es feliz en el campo, pero a veces se olvida de apreciar esos momentos; en “A veces, solo necesito un poco de luz en mi mente” resalta cómo, de quien menos se espera, pueden llegar palabras de aliento que permiten seguir adelante.​

Temas centrales: dolor, resistencia y esperanza

Tanto en sus esculturas como en sus cuadros, Ricardo Barragán Alonso aborda temas recurrentes: el dolor emocional, el peso de la vida cotidiana, la vulnerabilidad social, la búsqueda de guía espiritual y la posibilidad de encontrar calma y felicidad. Sus obras hablan de la mente saturada de ruido, del alma que sufre en silencio, de los pensamientos en contra y de los días en que todo fluye mejor cuando se suelta el control.​

Al mismo tiempo, incorpora reflexiones sobre el contexto colombiano, como en “Cómo me dueles Colombia”, donde pone el foco en la dureza de la vida en el campo y en las injusticias que padecen quienes trabajan la tierra. También se acerca a la dimensión espiritual y simbólica mediante figuras como el brujo chamánico, las máscaras de vidas pasadas y los paisajes nocturnos o lluviosos que funcionan como metáforas de estados de ánimo.​

En conjunto, su obra puede leerse como un mapa emocional donde cada pieza es una estación: del grito de dolor a la armonía con el cielo, del “no más ruido en mi cabeza” a los pensamientos calmados, pasando por momentos de duda entre mente y alma.​

Material y técnica como parte del mensaje

Uno de los rasgos más fuertes de la obra de Ricardo Barragán Alonso es la manera en que la técnica y el material refuerzan el sentido de cada pieza. El uso de acero fundido, desechos de fundición, tubos, exhostos, palas y otros elementos de metal pesado no solo responde a la disponibilidad de materiales en la fundición, sino que aporta una carga simbólica concreta: peso, dureza, resistencia, huella del trabajo industrial y del esfuerzo físico.​

En la pintura, la combinación de óleo, pintura de aceite, marcadores y, en ocasiones, aerosol sobre MDF o lienzo genera superficies ricas en textura, capas y contrastes, que acompañan la intensidad de los temas abordados. El artista utiliza el color y las formas abstractas para representar emociones más que escenas literales, invitando a una lectura abierta donde cada espectador encuentre su propia historia.​

Ricardo Barragán Alonso, artista caleño de metal y memoria

Como artista plástico caleño, Ricardo Barragán Alonso ha sabido transformar su experiencia en una empresa familiar de fundición en un lenguaje visual singular, donde las esculturas en chatarra y los cuadros abstractos se convierten en espejo de la vida interior y del entorno social. Su trabajo, marcado por la honestidad emocional y la experimentación con materiales industriales, propone al espectador un encuentro directo con el dolor, la duda, la calma y la esperanza que habitan en cada persona.​

Su portafolio resume bien esa dualidad: “su vida en esculturas, su visión en cuadros”, presentándolo como un creador que ha encontrado en el metal y el color dos caminos complementarios para narrar su historia y para invitar a otros a mirar hacia adentro.

Ricardo Barragán Alonso Portafolio

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