
Era el 29 de julio de 1971. El fuego panamericano llegó al Parque Panamericano, donde lo esperaba una multitud aproximada de 100 mil personas. Cali no había visto antes nada igual: una ciudad entera parada en un parque recién construido, mirando hacia el mismo punto, esperando la llegada de una llama que venía de México y que iba a inaugurar algo que ninguna ciudad colombiana había organizado jamás — los Sextos Juegos Panamericanos.
Esa noche, el Parque Panamericano Cali se convirtió en algo más que un espacio verde con banderas. Se convirtió en el símbolo físico de una transformación que los Juegos Panamericanos de Cali de 1971 partieron la historia de la ciudad en un antes y en un después.
Más de cinco décadas después, el Parque Panamericano Cali sigue ahí. Sobre la Calle 5, al lado occidental del Estadio Olímpico Pascual Guerrero, con sus 37 astas de banderas que todavía ondean cuando hay viento, con la fuente rectangular que fue donada por las Empresas Municipales, con los árboles de chiminango, ceiba, mango y acacia amarilla que dan sombra a quienes corren, pasan o simplemente se sientan a ver la ciudad pasar.
Este es el Parque Panamericano Cali: su historia, su presente y todo lo que conviene saber antes de visitarlo.
Para entender el Parque Panamericano Cali hay que entender primero lo que significó ganar la sede de los Juegos Panamericanos, porque en 1967 esa decisión era considerada una apuesta casi imposible.
En noviembre de 1964, de la mente de Alberto Herrera Galindo, un dirigente que puso las bases para potenciar al Valle del Cauca en materia de deporte, salió la idea de postular a Cali como el organizador de los VI Juegos Panamericanos. Parecía una locura que una ciudad del país que no fuera la capital se hiciera cargo de albergar uno de los eventos múltiples más importantes del ciclo olímpico.
Esa utopía fue cogiendo forma en 1965 cuando Galindo Herrera se comunicó con el presidente del Comité Olímpico Internacional mediante una carta. Y el 22 de julio de 1967, el Congreso de la Organización Deportiva Panamericana reunido en Winnipeg, Canadá, eligió a Cali como sede. Una victoria notable para Colombia debido a su corta experiencia deportiva. Cali superó a ciudades como Santiago de Chile y San Luis.
Con la sede ganada, el reto era la infraestructura. Con motivo de los Juegos Panamericanos de 1971 realizados en Cali, la municipalidad, con el objetivo de ser una sede digna para recibir a los deportistas de América, impuso un conjunto de obras urbanísticas entre las cuales estaba la compra de los terrenos adyacentes al complejo deportivo ya existente, que incluye el estadio Pascual Guerrero, el Gimnasio cubierto y consecutivamente integrando las piscinas y el diamante de béisbol, para crear el parque que sería la insignia de los juegos y la puerta al acceso peatonal hacia las instalaciones deportivas.
El diseño del parque fue donado por la firma de arquitectos y el diseño arquitectónico fue realizado por Manuel Lago Franco y Jaime Sáenz Caicedo. El resultado fue un espacio que combinaba la escala monumental con la sencillez funcional: las elevaciones del agua y las astas de las banderas generan el volumen dentro del espacio. Es un espacio creado como recibidor a la unidad deportiva, carece de monumentos y tratamientos de fachada, por esto facilita el uso del espacio y se aprovecha para la realización de eventos masivos de todo tipo.
Uno de los aspectos más interesantes del Parque Panamericano Cali es su filosofía de diseño, que resulta completamente contracultural respecto a cómo se construyen los espacios públicos conmemorativos en Colombia.
Este escenario fue concebido para su disfrute, por esa razón no contiene elementos que impidan gozar de un extenso lugar. Sus únicos elementos verticales son las astas de las banderas. Es un espacio ideal para que el cuerpo y la mente se regocijen.
Esa decisión de diseño — no poner monumentos, no crear fachadas ornamentales, no llenar el espacio con elementos que lo subdividan y lo privaticen — es lo que ha permitido que el Parque Panamericano Cali sea, durante más de cinco décadas, uno de los espacios públicos más versátiles de la ciudad.
En una gran rotonda se encuentran dispuestas las banderas de todos los países, izadas para dar la bienvenida a los visitantes del mundo entero. Esas 37 astas de banderas son el elemento visual más reconocible del Parque Panamericano Cali y el que le da su nombre popular: el Parque de las Banderas, como lo conocen muchos caleños que tal vez no saben exactamente por qué hay tantas banderas ahí pero reconocen el espacio desde lejos por ellas.
La vegetación existente del parque responde a la asociación de bosque seco tropical con especies nativas como el chiminango, la ceiba, mango, acacia amarilla, e introducidas como la palma real cubana, swinglea y ficus. Esa diversidad de especies — algunas nativas del Valle del Cauca, otras traídas de otras latitudes — es coherente con el espíritu de un parque construido para recibir a delegaciones de todo el continente americano.
Si los Juegos Panamericanos de 1971 fueron el origen del Parque Panamericano Cali, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez es lo que lo mantiene vivo en la memoria cultural de la ciudad cinco décadas después.
En los últimos años, el Parque Panamericano ha recobrado una vital importancia debido a que gracias a su amplio espacio es sede de importantes y significativos eventos como el Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez.
El Petronio — que celebra la música, la gastronomía y la cultura del Pacífico colombiano cada agosto — necesita exactamente el tipo de espacio que el Parque Panamericano Cali ofrece: amplio, sin estructuras fijas que impidan la instalación de escenarios temporales, con acceso fácil desde distintos puntos de la ciudad y con la capacidad para albergar a decenas de miles de personas.
Cuando el Petronio llega al Parque Panamericano Cali, el espacio que el resto del año es sereno y relativamente tranquilo se transforma en algo completamente diferente: chirimías, marimba, currulao, cununos y bombos llenan el aire, el olor del chontaduro, la lulada y los ceviches del Pacífico invade cada rincón, y la ciudad de Cali muestra su conexión más profunda con la herencia afrocolombiana que define buena parte de su identidad cultural.
Esa capacidad de transformación — de parque conmemorativo tranquilo a epicentro del festival cultural más importante del Pacífico colombiano — es una de las virtudes más extraordinarias del diseño original del Parque Panamericano Cali.
El Parque Panamericano Cali no existe en aislamiento. Es la puerta de entrada a uno de los complejos deportivos más importantes de la ciudad: el Parque Panamericano se continúa con la Unidad Deportiva San Fernando, que incluye además del parque al Estadio Olímpico Pascual Guerrero, las Piscinas Alberto Galindo, el Coliseo Evangelista Mora y la Pista de Hockey.
Ese conjunto — parque, estadio, piscinas, coliseo — convierte el sector en uno de los destinos deportivos y recreativos más completos de Cali, con oferta para quienes vienen a ver un partido de fútbol, para quienes entrenan natación, para quienes practican karate en el coliseo o para quienes simplemente quieren correr en un entorno seguro y bien equipado.
Las canchas panamericanas, conocidas por su origen en 1971, son el lugar tradicional para el encuentro de familias y jóvenes de colegios y universidades que prefieren estos espacios al aire libre para la recreación y el deporte. En total son seis filas de cuatro canchas cada una, con una capacidad de hasta 8.000 personas en total.
Y a un costado de todo ese complejo deportivo, la Calle 9 ofrece uno de los corredores gastronómicos más populares del sector: las instalaciones contiguas a la tradicional zona de cholados de la Calle Novena hacen de este escenario un atractivo para quienes visitan la Unidad Deportiva. Los cholados de la Calle 9 — esas combinaciones de hielo raspado con frutas, leche condensada y jalea — son parte indisociable de la experiencia de visitar el Parque Panamericano Cali: después de correr alrededor del parque o de ver un partido en el Pascual Guerrero, la parada en uno de los puestos de cholados de la Calle 9 es casi obligatoria.
Una de las cosas que más valoran quienes han visitado el Parque Panamericano Cali en sus reseñas es justamente su honestidad como espacio: es un lugar seguro y bonito para conocer. Tiene acceso para personas con movilidad reducida. Hay un CAI de policía en él y es un punto de encuentro para planes y actividades culturales de la ciudad. Puedes conseguir servicio de sanitarios, venta de alimentos o mecato y cuando la fuente está en funcionamiento es muy linda.
Al mismo tiempo, algunas reseñas son directas sobre sus limitaciones actuales: actualmente es más concreto que zona verde, no hay juegos o zona de recreación. Esa honestidad también es útil para quien planea visitarlo: el Parque Panamericano Cali no es un parque de atracciones ni un espacio de entretenimiento activo. Es un espacio abierto, histórico y versátil, que tiene su mayor valor en la escala, en la memoria que carga y en los eventos que lo activan periódicamente.
En agosto, el Parque Panamericano sirve como un lugar familiar donde los visitantes pueden volar cometas, saborear comida típica y socializar. Los vientos del mes de agosto en Cali convierten el amplio espacio sin obstáculos del Parque Panamericano Cali en el lugar ideal para los barriletes: una tradición que los caleños llevan décadas practicando en ese mismo espacio y que conecta generaciones a través de una actividad tan sencilla como poner a volar un papel de colores.
En diciembre, durante la Navidad, decoran el área con luces y carpas con cosas que hacer, incluso para niños. Y cuando hay partido en el Estadio Pascual Guerrero, el Parque Panamericano Cali se convierte en el punto de concentración natural de los aficionados antes del encuentro.
Desde el año de 1994 se ha propuesto que el parque sea declarado como Monumento Nacional, pero esta iniciativa aún no da los frutos deseados.
Esa propuesta — que llevaría casi tres décadas sin concretarse — dice algo sobre la relación de Colombia con su patrimonio urbano reciente: los monumentos coloniales tienen protección formal, pero los espacios del siglo XX que son igualmente significativos para la identidad de las ciudades a veces quedan en un limbo institucional donde todos los reconocen como importantes pero nadie termina de protegerlos formalmente.
El Parque Panamericano Cali merece esa declaración. No solo por su historia — el espacio donde llegó la llama panamericana en 1971, ante 100.000 personas — sino por su función continua como uno de los espacios públicos más versátiles y más usados de la ciudad, y por lo que representa como testimonio físico de una apuesta que Cali hizo en los años 60 y que cambió para siempre la manera en que la ciudad se entiende a sí misma.
El Parque Panamericano Cali es el destino indicado si:
Eres turista que visita Cali y quieres conocer el espacio público más cargado de historia deportiva de la ciudad, el que recibió la llama panamericana en 1971 y que sigue siendo el corazón del complejo deportivo más importante de Cali. Quieres visitar el complejo deportivo completo: estadio Pascual Guerrero, piscinas, canchas panamericanas y el parque como punto de entrada. Estás en Cali en agosto y quieres volar cometas en uno de los espacios más adecuados de la ciudad para esa actividad, con el viento de agosto y el cielo abierto que solo un parque de esa escala puede ofrecer. Vienes al Festival Petronio Álvarez y quieres entender el espacio que lo alberga antes de que empiece la música. Eres caleño que quiere recordar por qué este parque importa y cuál es la historia detrás de esas 37 banderas que ondean sobre la Calle 5.
Dirección: Calle 5 # 34, Barrio San Fernando, Cali, Valle del Cauca Acceso: libre y gratuito las 24 horas Servicios: sanitarios disponibles, venta de alimentos y mecato, CAI de policía, acceso para personas con movilidad reducida Cómo llegar: MIO por la Calle 5, con varias estaciones cercanas al complejo deportivo. También accesible en taxi y plataformas digitales. Lo que hay cerca: Estadio Olímpico Pascual Guerrero, Piscinas Alberto Galindo, Canchas Panamericanas, Coliseo Evangelista Mora y la zona de cholados de la Calle 9.
¿Por qué se llama Parque de las Banderas? En una gran rotonda se encuentran dispuestas las banderas de todos los países participantes en los Juegos Panamericanos, izadas para dar la bienvenida a los visitantes del mundo entero. Esas 37 astas de banderas son el elemento más reconocible del parque.
¿Cuándo fue construido el Parque Panamericano Cali? Fue proyectado en 1969 e inaugurado para los VI Juegos Panamericanos de 1971, que se celebraron en Cali entre julio y agosto de ese año.
¿El Petronio Álvarez se hace en el Parque Panamericano Cali? Sí. El Parque Panamericano ha sido sede de importantes eventos como el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.
¿Tiene costo la entrada al Parque Panamericano Cali? No. Es un espacio público de acceso libre y gratuito.
¿Es seguro visitar el Parque Panamericano Cali? Es un parque seguro y transitado. Tiene acceso para personas con movilidad reducida. Hay un CAI de policía en él.
¿Cuál es la mejor época para visitarlo? Agosto es especialmente recomendado para la tradición de volar cometas. Durante el Festival Petronio Álvarez — también en agosto — el parque vive su momento más vibrante del año.
El Parque Panamericano fue el lugar en donde la llama olímpica de las justas originó un fuego deportivo que con el paso del tiempo no ha dejado de arder.
Eso es lo que hace especial al Parque Panamericano Cali medio siglo después de aquella noche de julio de 1971 en que 100.000 personas esperaron la llama. No es que sea el parque más bonito de la ciudad ni el más equipado. Es que tiene la memoria de un momento en que Cali apostó por algo que parecía imposible — organizar los Juegos Panamericanos sin tener la infraestructura para hacerlo — y lo logró de una manera que cambió para siempre la manera en que la ciudad se entiende a sí misma.
Las 37 banderas todavía ondean. La fuente todavía funciona cuando la mantienen. Los chiminangas todavía dan sombra. Y cada agosto, cuando el Petronio llena el parque de marimba y chontaduro, esa llama que llegó de México en 1971 sigue ardiendo de otra forma: en la música y los colores del Pacífico colombiano celebrándose en el espacio que Cali construyó para mostrarle al mundo de qué está hecha.
Cómo llegar Calle 5 # 34, Barrio San Fernando, Cali, Valle del Cauca Acceso libre y gratuito | MIO por la Calle 5 | Adyacente al Estadio Olímpico Pascual Guerrero
📍 Cl. 5 #34