
Pocos lugares resumen tan bien el centro de Cali como este corredor peatonal junto al rÃo. El Bulevar del RÃo Cali no es un solo proyecto, sino la suma de varias décadas de intervenciones urbanas que terminaron conectando arte, ingenierÃa y vida nocturna en una misma franja de la ciudad. Entender su historia ayuda a disfrutarlo distinto: cada tramo cuenta una época diferente de Cali.
Para quienes visitan la ciudad por primera vez, puede resultar confuso que el mismo nombre se use para referirse tanto al monumento del gato de bronce como al paseo completo que bordea el rÃo. En realidad se trata de capas superpuestas de historia urbana: un proyecto artÃstico de los años noventa que terminó integrado a una obra de infraestructura mucho más reciente, y que hoy funciona como un solo circuito para caminar, tomar fotos y sentarse a comer algo tÃpico de la región.
Todo empezó en 1996, cuando el escultor caleño Hernando Tejada donó a la ciudad una escultura en bronce de un gato de 3,5 metros, fundida en Bogotá y trasladada con tanto cuidado que hubo que desmontar el techo del taller para sacarla. Esa pieza, instalada a orillas del rÃo en el sector de NormandÃa, se convirtió en el germen de lo que hoy se conoce como el Gato del RÃo.
Diez años después, en octubre de 2006, la Cámara de Comercio de Cali lideró la llegada de trece esculturas felinas adicionales —las primeras "novias del gato"— intervenidas por artistas plásticos colombianos. La idea, inspirada en el Cow Parade internacional, buscaba devolverle autoestima a una ciudad golpeada por la violencia de esos años. La gestora cultural detrás del proyecto habÃa visto la iniciativa original durante un viaje a Nueva York y decidió adaptarla al sÃmbolo que ya tenÃan disponible: el gato donado por Tejada. Con el tiempo esa colección creció hasta las 34 gatas que hoy están repartidas por distintos puntos de Cali, muchas de ellas todavÃa junto al rÃo.
La transformación más reciente llegó entre 2011 y 2013, cuando se construyó el tramo que corre sobre el túnel urbano más largo del paÃs, de 980 metros, bajo la antigua Avenida Colombia. Antes de esa intervención, la avenida funcionaba como una vÃa vehicular convencional que dividÃa el centro de la ciudad del rÃo; al soterrarla, se liberó la superficie para crear el paseo peatonal que conecta la Calle de la Escopeta con la Iglesia de La Ermita, y que hoy es la columna vertebral del Bulevar del RÃo Cali tal como lo conocemos. Ese cambio no solo transformó el paisaje urbano, sino que descongestionó una de las zonas de mayor tráfico del centro histórico.
Esta sección, construida sobre el túnel, es la más moderna: senderos peatonales, zonas verdes y una vista despejada hacia los edificios republicanos que bordean el rÃo. Aquà se concentran buena parte de los eventos culturales y ferias que la ciudad organiza durante el año, incluida la Feria Internacional del Libro de Cali, que desde hace más de una década usa este espacio como escenario principal para sus actividades.
Caminando hacia el sector de NormandÃa se llega al punto más fotografiado: la escultura original de Tejada, rodeada de varias de sus "novias" pintadas por artistas como Omar Rayo y Maripaz Jaramillo. El lugar funciona como un pequeño museo al aire libre, gratuito y abierto todos los dÃas, ideal para quienes quieren entender el arte urbano caleño sin pagar entrada. Cada gata tiene una historia distinta detrás de su diseño, lo que convierte el recorrido en algo más que una simple caminata: es también una lección rápida de arte contemporáneo colombiano al aire libre.
El histórico Puente Ortiz, reconstruido en tres ocasiones a lo largo de su historia, conecta el norte de la ciudad con el centro y forma parte obligada de cualquier recorrido por este corredor. A su alrededor se conserva arquitectura republicana que contrasta con los murales y el arte contemporáneo distribuidos por el sendero, un choque de estilos que resume bastante bien la identidad arquitectónica del centro de Cali.
De dÃa y de noche, los locales que bordean el paseo ofrecen desde comida tÃpica vallecaucana hasta cafés de especialidad, con terrazas orientadas hacia el rÃo que se llenan especialmente los fines de semana. Muchos de estos negocios llevan años operando en el mismo punto, lo que ha creado una oferta gastronómica consolidada y fácil de recomendar a quienes visitan la ciudad por primera vez.
Para quienes llegan desde otras zonas de la ciudad, el acceso al Bulevar del RÃo Cali es sencillo tanto en transporte público como en vehÃculo particular, gracias a su ubicación central. El sistema de transporte masivo tiene varias estaciones a poca distancia caminando, lo que facilita combinar la visita con otros planes en el centro histórico.
El Bulevar del RÃo Cali es, en realidad, la suma de tres momentos distintos de la historia reciente de la ciudad: el arte de Tejada en 1996, la recuperación cÃvica de 2006 y la gran obra de ingenierÃa de 2011-2013. Conocer esa historia cambia la forma de recorrerlo: no es solo un lugar para tomarse fotos con un gato de bronce, sino un testimonio de cómo Cali ha ido transformando su relación con el rÃo que le da nombre. La próxima vez que camines por el Bulevar del RÃo Cali, vale la pena detenerse un momento en cada tramo y pensar en la época que representa, antes de seguir hacia la siguiente gata, el siguiente puente o el siguiente café junto al agua.
📍 Av. Colombia #9-10